miércoles, 5 de octubre de 2011

Abracito ...



Cuenta el corresponsal, ehhhh, que un extranjero que no habla español, llega solo a la costa caribe colombiana. Allí los contrabandistas comienzan a hacer negocio con él, haciéndose pasar por traductores improvisados: - que aquí, el hombre dice que le vende tantas botellas de licor por tanto - ; - Vea que el hombre quiere que le traigan las muchachas más bonitas de la región - ; - que el hombre quiere darse una vueltica por Manga – y así …
Fueron tantas las vueltas que hicieron con el “man”, que el gobierno de los Estados Unidos, que andaba detrás de los traficantes, le ha abierto expediente a la familia que había dejado en su lugar de origen. Y eso que el hombre sólo preguntaba por información que le permitiera volver a casa. Parece que incluso le mamaban gallo hasta con el telegrafista, y le comunicaban con un gringuito amigo que vivía por los lados de Manaure, y quien le decía que ya le estaban haciendo todas las gestiones para retornarlo a la tierrita.
El día que agarraron al contrabandista de marras, surgió la historia del Hombre Caimán.
Igual, dicen que el hombre tampoco la pasó tan mal, y que terminó sus días mamando ron.
Pa que vengan. Ay, hombe!